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16 de enero de 2012

El Gran Tom Waits Una Leyenda Viva

Artista único, ecléctico e inquieto, de voz lijosa, influenciado por la escritura beatnik de William Burroughs o Jack Kerouac y los sonidos primarios del jazz, el blues, el cabaret, las composiciones pop del Tin Pan Alley, la vanguardia, Lenny Bruce, Harry Partch, Louis Armstrong, el burlesque, Kurt Weill o el rock experimental.
Creador y espejo de outsiders dados al alcohol y a la bohemia que pueblan ambientes tan sórdidos como románticos, tan míseros como fascinantes, tan teatrales como reales, Tom Waits es uno de los grandes personajes de la historia del rock, un crooner noctívago del lumpen, de los clubes de barrios bajos llenos de alcohol y humo.

Thomas Alan Waits nació el 7 de diciembre de 1949 en la localidad californiana de Pomona (Estados Unidos) en el seno de una familia con ascendencia noruega, irlandesa y escocesa.
Sus padres, ambos maestros de escuela, eran Jessee Frank Waits y Alma Johnson McMurray. Cuando tenía diez años sus padres se divorciaron, yéndose él a residir con su madre y sus dos hermanas a National City, en San Diego.

Desde su adolescencia se aficionó al jazz y al blues, apreciando también la capacidad lírica de Bob Dylan, uno de sus ídolos.

Tom, al mismo tiempo que estudiaba, trabajaba a mediados de los años 60 en la pizzería Napoleone Pizza House de National City. De su estancia allí, lugar en donde escuchó mucha música en el jukebox del local durante cinco años, dio buena cuenta en algunas posteriores grabaciones, entre ellas “The Ghost Of Saturday Night”.
En esa época, cuando tenía 15 años, formó parte de su primera banda, The Systems, un combo que interpretaba temas soul y R&B.
A finales de la década de los 60 comienza a leer a los escritores de la Generación Beat, como Burroughs o Kerouac, quienes influenciaron de manera notable sus composiciones, interpretadas en directo por primera vez a finales de 1970 con el nombre de Thomas Waits.

 En junio del siguiente año Waits fue descubierto por Herb Cohen en el club angelino Troubadour. Cohen, mánager de Frank Zappa, se convirtió en el representante de Tom, quien se trasladó definitivamente desde San Diego a Los Angeles, ciudad en la que residió en principio y durante breve tiempo en su propio coche.

Grabó unas primeras demos para Cohen que fueron publicadas posteriormente en el recopilatorio “The Early Years”.
En el año 1973 fue contratado por el sello de David Geffen, Asylum, para grabar su primer Lp, “Closing Time” (1973), melancólico álbum debut producido por Jerry Yester, ex miembro de Lovin’ Spoonful y productor de Association o Tim Buckley, que singulariza su pasión por el jazz y el blues en temas como “Martha”, “Ol’ 55” o “I Hope That I Don’t Fall In Love With You”....


“Martha” fue versionada por Tim Buckley o Meat Loaf, mientras que “Ol’ 55” conoció adaptaciones de los Eagles o los Smashing Pumpkins, y “I Hope That I Don’t Fall In Love With You” conoció revisitaciones de Bon Jovi o 10.000 Maniacs.
Waits, cuando no actuaba en solitario con su piano, su guitarra y su singular voz, era acompañado en directo por esa época por el bajista Bob Webb, el guitarrista John Forsha y el trompetista Rich Phelps.
Su segundo álbum fue “The Heart Of Saturday Nights” (1974), el primer disco producido por Bones Howe, personaje que había colaborado con Association, Fifth Dimension y los Turtles.
El disco, incidiendo en su perspectiva poética beatnik, gradación taciturna y sonidos lo-fi de cimiento jazz, estaba arreglado por Mike Melvoin y contenía cortes como el single “San Diego Serenade”, “Diamonds On My Winshield” o la citada “The Heart Of Saturday Nights”, canción versionada por Jonathan Richman.

En la época de “The Heart Of Saturday Nights” Tom se trasladó a vivir en el motel Tropicana.
En “Nighthawks At The Dinner” (1975), traslado el ambiente en directo de club al estudio, creó un doble álbum jazz en vivo con sabor a alcohol y olor a nicotina y canciones como “Warm Beer And Cool Women”, “Nighthawk Postcards” o “Eggs And Sausage”.
También escribió varios cortes junto a otro personaje afín a la lírica beatnik, Chuck Weiss.
En la actuación, grabada ante un puñado de amigos, también aparecía una stripper llamada Dwana y un grupo de músicos de acompañamiento, como Jim Hughart del bajo, Pete Christlieb del saxo, Bill Goodwyn de la batería y Melvoin a los teclados.
“Small Change” (1976) fue su cuarto álbum y uno de los mejores discos del autor californiano en Asylum Records, quien tanto supo expandir su poesía con momentos nostálgicos y macilentos como puntuar la lírica beat con sentido del humor.
“Step Right Out”, corte versionado por Violent Femmes, “The Piano Has Been Drinking” o la hermosa balada “Tom Traubert’s Blues”, tema adaptado por Rod Stewart, son algunos de los momentos cumbres de un Lp que se convirtió en el más vendido de su carrera hasta ese momento.

Para presentar el álbum en vivo Waits formó una banda de acompañamiento llamada The Nocturnal Emissions con músicos como el bajista Fitzgerald Jenkins, el saxofonista Frank Vicari y el batería Chip White.
Por esa época mantuvo relaciones con Rickie Lee Jones, cantautora que aparece en la portada de su disco “Foreing affairs” (1977), en donde establece, con bases jazz y blues, un homenaje a Jack Kerouac y Neal Cassidy con “Jack & Neal”, colaborando también con Bette Midler en la elegante balada jazz “I Never Talk To Strangers”, con Tom emulando a otro de sus iconos favoritos, Louis Armstrong.
Otros cortes destacados del disco son “Burma Shave” y “Foreign Affair”.
En el año 1978 se aprovechó su innata teatralidad como interprete y debutó como actor con la película de Sylvester Stallone “La Cocina Del Infierno” (1978), título para el que escribió el tema principal “(Meet Me In) Paradise Alley”.

“Blue Valentine” (1978) fue su siguiente álbum. Un LP, con Ricky Lee de nuevo presente, presentado con el single “Somewhere”, extraído de la banda sonora de “West Side Story”.
Sus concomitancias jazzísticas impregnadas por aromas etílicos e imaginería y narraciones de outsider de corte cinematográfico continuaban asentando su escritura, ahora trasladada con una vocalidad cada vez más rasposa que ahondaba en las emociones descritas.
 
“Romeo Is Bleeding”, “Christmas Card From a Hooker In Minneapolis”, “Whistlin’ Past The Graveyard”, tema que fue versionado por Screamin’ Jay Hawkins, o “Kentucky Avenue” son algunos de los mejores cortes de este álbum, el penúltimo en su etapa de Asylum y probablemente el más conseguido de este sello.
El último fue “Heartattack And Vine” (1980), disco interesante con canciones como “On The Nickel” o “Jersey Girl”, pieza grabada posteriormente por Bruce Springsteen. Esta fue la última colaboración con el productor Bones Howe.
El tema estaba dedicado a Kathleen Brennan, con quien Tom se casó el 10 de agosto de 1980 tras romper con Ricky Lee Jones.
Brennan era colaboradora de Francis Ford Coppola, con quien Waits inició una duradera amistad extensible a todo el clan Coppola, entre ellos el actor Nicolas Cage. Con Kathleen tuvo a sus tres hijos: Kellesimone, Casey Xavier y Sullivan.
En la gira de “Heartattack and wine” fue acompañado por el bajista Greg Cohen y el saxofonista Teddy Edwards.
En 1982 escribió junto a la cantante y compositora Crystal Gayle la banda sonora del film de Coppola “Corazonada”, “One From The Heart” (1982), publicado en CBS y producido por Gray Frederickson.
Un año después volvió a trabajar con Coppola actuando en “Rebeldes” y “La Ley De La Calle”. Más tarde apareció en “Cotton Club” y “Drácula”, película en la que interpretaba el personaje de Renfield.
Su separación de Howe y su entrada en Island Records produjo una varianza en el sonido de Tom Waits, alejándose de las pautas tradicionales del jazz, el Tin Pan Alley y el blues, y penetrando en mundos más experimentales y complejos, empleando para su expresión artística mayor opulencia instrumental con énfasis en la percusión y menos en el clásico piano, acerando su voz para convertirla en su principal instrumento, expandiendo sus historias de perdedores urbanos con imaginería muchas veces en base al cut-up y a la experimentación aunque con la esencia de arreglos jazz y blues, lo que impregna de surreal algunas narrativas, extremando la teatralidad y la ínfula avant-gardé, añadiendo a sus influencias trazas de Captain Beefheart, Kurt Weill o Harry Partch.
 

El primer álbum en Island fue “Swordfishtrombones” (1983), disco con portada estilo cabaret germano que produce en solitario por primera vez en su carrera.
“16 Shells From a Thirty-Ought Six”, “Down, Down, Down”, “In The Neighborhood” “Swordfishtrombones” o “Shore Leave” son algunos de los mejores temas de un disco revolucionario en su sonido.
Después de componerle en 1984 un tema a Marianne Faithfull, “Strange Weather”, Waits grabó otras gemas en Island, como el excelente album “Rain Dogs” (1985), con temas como “Downtown train”, “Singapore”, “Time” o “Big Black Mariah”, canción en la que toca la guitarra nada más y nada menos que Keith Richards.
“Downtown Train” se convirtió en uno de los cortes más populares de su trayectoria como cantautor, siendo versionado por Rod Stewart, Patti Smith o Everything But The Girl.
Tras colaborar con los Rolling Stones en el mediocre disco “Dirty Work” y actuar para Jim Jarmusch en “Bajo El Peso De La Ley” (1986), Tom grabó “Franks Wild Year” (1987), adaptación en disco de la obra musical que co-escribió junto a su esposa Kathleen, preludio del directo “Big Time” (1988) y de “Bone Machine (1992), un álbum en el que colaboró de nuevo Richards. También aparece Les Caypool, bajista de Primus.
Entre sus mejores temas, muchos escritos al alimón con Kahtleen, se encuentran “Jesus Gonna Be Here”, “I Don’t Wanna Grow Up”, “Who Are You” o “Earth Die Screaming”.Tras “Bone Machine” y la colaboración con William Burroughs en “The Black Rider” (1993), Lp que adaptaba su propia opereta, Waits dejó Island Records para grabar en Anti-Epitaph interesantes discos de atmósferas cetrinas, freakies, con tonos reflexivos y nocturnales, cada vez con mayor incidencia de Brennan en su proyección, que removían de manera experimental los cánones clásicos del jazz y el blues, como “Mule Variations” (1999), “Blood Money” (2002), y “Alice” (2002), disco centrado en la figura de Alice Liddell, la musa de Lewis Carroll para su obra maestra “Alicia en el país de las maravillas”.
Después de grabar en el año 2003 para el disco de tributo a los Ramones “We’re a Happy Family” el tema “Return Of Jackie and Judy” Tom publicó un nuevo disco en estudio, “Real Gone” (2004). Su último álbum es "Bad As Me" (2011).
 
Texto-Fuente: http://www.alohacriticon.com

20 de diciembre de 2011

Miranda July: ¿Pero de qué va esta chica?

miranda-julyEn Los Ángeles operan las inquietas y fantasiosas neuronas de la mujer orquesta Miranda July, de quien Seix Barral publica “Nadie es más de aquí que tú”. La experiencia de visitarla es casi tan inclasificable como sus cuentos.   Por Antonio Lozano.
En el estudio de Miranda July no hay cortinas, pero sí un telescopio embalado. Uno no encuentra a la vista ni uno solo de los premios que recibió su película Tú, yo y todos los demás en diversos festivales, pero se topa con un artilugio de plástico con el que las embarazadas pueden hablarle a su feto. Si hacemos caso al mantra de Ikea de que somos lo que habitamos, la excéntrica guarida de esta mujer confirma lo ya intuido por los que la han visto actuar o la han leído: sus circuitos neuronales no se rigen por las conexiones estándar. Su extrema delgadez, que le confiere la fragilidad de un junco, y unos ojos de un inquietante azul fluorescente apuntalan la sensación de no estar del todo frente a un congénere. A la propia July le cuesta dar con las palabras que la definan a ella y a su obra, de aquí que su talante multidisciplinar (autora de performances y proyectos web, actriz en clubs, videoartista, pintora, cantante, guionista de cortos y películas, cuentista…) pueda verse como un trabajo en curso con el que intenta explicarse su identidad múltiple. O quizás es que todos los descendientes de hippies de pura cepa –y sus padres, editores de libros de astrología, homeopatía y otras miradas alternativas al mundo, lo fueron de la mejor cosecha, la del Berkeley de los 1960– salieron algo especiales. “Aún siendo niña, podía percibir la extrañeza de lo que me rodeaba. Mi familia no era como las que salían en las series de televisión. Yo entonces quería vivir en los suburbios como la mayoría, pero con la distancia me he dado cuenta de lo afortunada que fui al crecer en un ambiente tan abierto, lleno de estímulos. No necesité salir al mundo exterior para dar con ideas y posibilidades excitantes”. Este caldo de cultivo propició un despegue artístico precoz. Era tanta la fantasía que se acumulaba en su cabeza de niña que necesitaba expulsarla en forma de relatos a los que les ponía dibujos.  “Escribí uno en el que una chica escucha un día una voz que le llega del cielo, animándola a seguir adelante sin hablar con nadie. Con mis cuentos adultos me he dado cuenta de que llevo toda la vida hablando de lo mismo”. No hay duda. En esa alucinación infantil estaban ya encriptadas las claves de un buen número de las historias de Nadie es más de aquí que tú, atravesadas por la dislocación, la ingenuidad y la ternura con que decodifican los niños su entorno. Lo extraño y lo ordinario El primer valedor de Miranda July podría decirse que fue Jonathan Lethem antes de ser Jonathan Lethem, cuando era un simple empleado de una librería de San Francisco y tuvo comentarios elogiosos para el fanzine de una chica de 15 años en el garaje de cuyo padre veía partidos de béisbol vía satélite. La artista total recuerda el momento preciso en que tomó conciencia de que esas reservas inagotables de fantasía podían, de hecho, convertirse en su modus vivendi, en que dio el salto de fe que supone pensar que tu imaginación pagará las facturas. “Ocurrió durante la puesta en escena de una obra que escribí cuando iba al instituto y en la que me carteaba con un presidiario. Alquilé una sala abonada a los conciertos de punk, contraté personalmente a los actores y, mientras veía la representación, me decía ‘esto es lo que he estado buscando, así es como voy a conseguir que me entiendan’. Era muy joven y, en consecuencia, temeraria en extremo”.
Tanto, que la llamada de la vocación la impulsó a abandonar la universidad. La presunción de la juventud no tardó en recibir un severo correctivo. De cara a pagarse las facturas tuvo que hacer de cerrajero de vehículos y disfrazarse de vaca para repartir folletos. “Puesto que atravesaba una fase de feminista colérica, era una vaca agresiva que no entendía de qué se reía la gente al verme. Lo que me hacía resistir era saber que estaba destinada a alcanzar grandiosas cotas artísticas, una convicción de esas que sólo puedes tener cuando te falta el dinero para comer”. Miranda July reconoce que en ese período creía que los museos eran aburridos, sin sospechar que algún día sus vídeos e instalaciones entrarían en el MOMA, el Guggenheim o el Whitney. Paradójicamente, aquellas formas de manutención desprovistas de cualquier lustre encerraban un reverso creativo potentísimo. Al reciclarlas en material para sus actuaciones en vivo y para sus cortos, July iba afilando otras de las piedras de toque de su repertorio en expansión: transformar situaciones ridículas, momentos incómodos o episodios desconcertantes de carácter personal en un canto a la poética surrealista de la existencia. “Siempre he estado rodeada de gente culta y con muchos conocimientos, que me han hecho pensar ‘¿disfrutaré de otra vida en la que prestaré la atención suficiente?’, porque mis historias se alimentan de experiencias accidentales, anecdóticas, nimias. Muchas veces empiezan con un detalle del mundo real que desencadena una emoción profunda de la que voy tirando. Por ejemplo, las clases de costura a las que iba mi madre (base del cuento Diez verdades)”. Los relatos de Nadie es más de aquí que tú no son tanto piezas narrativas en el sentido convencional como la observación de situaciones corrientes, y el análisis de las emociones que despiertan a partir de un ángulo de incidencia distanciado y perplejo que saca a la superficie su complejidad y rara belleza. “Las cosas más extrañas están contenidas en las más ordinarias. Mi fuerte es quizás fijarme en cómo se mueve y se expresa la gente”.
 
Un día se encontraba en el videoclub cuando oyó que una empleada de edad avanzada le decía a una colega de su misma generación: “Es como compartir tu vida con un amante”. A lo que la otra le respondió: “Oh, sí, y qué me dices de cuando se ponen a ronronear…”. Este factor sorpresa, así como la capacidad del otro para cambiarnos con su roce, cautiva a muchos de los personajes del libro, en gran medida criaturas vulnerables y que, desengañadas con lo prosaica que resulta la realidad, están ansiosas por conectar con alguien dispuesto a jugar en su patio de ilusiones. O, como en el caso de uno de los mejores cuentos, El equipo de natación, a aprender a nadar en un comedor. Luego está el sexo. Un tratamiento atrevido, que con frecuencia cae en lo morboso y, a veces, patina hacia lo enfermizo (Majestad). “La sexualidad que muestro puede resultar extraña porque no tiene nada de erótico y muchas veces ni siquiera es real ni posible. Creo que es el apartado donde más se nota hasta qué extremo mis relatos surgieron del subconsciente. Y lo digo de forma literal, ya que, muchas mañanas, lo primero que hacía al despertarme era ponerme a escribir en la cama, mi lugar favorito, sin tener idea de hacia dónde me dirigía. De aquí que mi acercamiento al sexo parezca tan íntimo e instintivo”. Quiérete más Miranda July merienda una tostada integral con té verde (sin azúcar), comenta que hace yoga y recomienda un spa coreano.
Mirando fijamente a sus ojos de alienígena, uno tiene la certeza de que sería una hipnotizadora de primera sin esforzarse. Nadie es más de aquí que tú, ganador del premio mejor dotado del mundo en su categoría, el Frank O´Connor International Short Story Award, recoge desde su mismo título la motivación que ha impulsado toda la carrera teatral de la autora, desde sus pinitos pubescentes en un club de Berkeley, que ella resume así: “Esto es. Aquí nos hemos encontrado.Los presentes y nadie más compartimos este momento. Seamos conscientes de ello y vivámoslo. Mostremos con inmediatez lo que estamos sintiendo”. En la línea de Sophie Calle, Miranda July es, antes que nada, una agitadora cultural, una guerrillera del happening feliz, pues un buen número de sus proyectos pretenden convocar a una comunidad de extraños a una fiesta catárquica, anudar lazos de fraternidad de forma ocurrente y lírica. Uno de los más recordados es Learning To Love You More (“Aprendiendo a quererte más”), una web en la que, junto a Harrell Fletcher, proponía toda una serie de tareas (fotografiarse una cicatriz y explicar su origen, besar a la primera persona que te cruzaras, crear una constelación uniendo las pecas de una persona, pasar tiempo con un moribundo…) que luego la gente enviaba en forma de textos, fotos, grabaciones, vídeos… Idéntica euforia y mutación desató el corto que July escribió para Miguel Arteta, Are You The Favourite Person of Anyone? (“¿Eres la persona favorita de alguien?”). Una chica colgó su respuesta en You Tube invitando a todo el mundo a sumarse, lo que desencadenó un efecto vírico. Puesto que Miranda July se mueve en un universo plagado de abstracciones y sutilezas, intentando traducir al lenguaje corporal, en palabras o imágenes, algo tan voluble como son los sentimientos más enterrados o las emociones más esquivas, forzando a la realidad a mostrar su lados más bizarros y luminosos, extrayendo poesía de debajo de las piedras, su obra, con independencia del formato en el que se presente, bascula entre lo sublime y lo sonrojante. El momento de Tú, yo y todos los demás –síntesis de cuanto tiene de bueno y de malo el cine indie americano– en que dos zapatitos de color rosa, que llevan escritos “Tú” y “Yo”, son captados en un plano cenital haciéndose mimitos, catapulta el concepto de cursilería hacia nuevos horizontes de significado.  
Por el contrario, cuentos como El niño de Lam Klein transmiten tanta ternura como un cachorro shar pei. Aunque todo es cuestión de gustos, claro. Gabinete de las maravillas Quintaesencia de lo cool, pieza clave de esa enrollada cultura americana que estrena en Sundance y publica en la revista The Believer, July siempre conseguirá, cree lo que cree, tocar el corazón del moderno que se sueña alternativo, mientras que el resto del mundo se debate entre arquear una ceja o sacarse el sombrero. A la artista total le costó digerir el entusiasmo que generaba entre los circuitos más in. “Cuando admiraba a escritores y cineastas nunca pensé que parte de su trabajo consistía en luchar contra la conciencia de su éxito y las distracciones que ello acarrea. Además, al principio me sentía muy vulnerable y expuesta cuando un extraño se me acercaba a felicitarme. Tuve que construir formas de protegerme de lo hipnótico que resultaba todo”. Una vez levantadas las defensas contra el engreimiento, llegó la crisis económica que aplazará hasta el verano el rodaje de su segundo largometraje, Satisfaction. Antes de gritar acción, será una de las invitadas a la Bienal de Venecia, para la que ha ideado un jardín mágico, “provisto de un césped tan suave y chillón como el que pisan los Teletubbies”, por el que esparcirá esculturas, pedestales y estrafalarios artículos de vestuario, y que requerirá de la participación activa de los visitantes. Tour acelerado antes de concluir la entrevista. En la habitación de los trastos o gabinete de las maravillas, July guarda, entre otras muchas cosas, los emails más disparatados que ha recibido, caretas de carnaval, una alarma de fabricación casera que le regaló una amiga a los 18 años para protegerla de los violadores y que todavía funciona, un platillo hortera con la foto de un desconocido posando en algún lugar de Taiwan y que le inspiró su primer relato… El telescopio es un regalo de cumpleaños para su novio, el director de cine Mike Mills (Thumbsucker). El obsequio para el periodista son dos aguacates recién extraídos de su huerto. Al resto, les brinda un consejo: “Ya dispones de todo cuanto necesitas para empezar a ser lo que quieres llegar a ser o hacer lo que quieres llegar a hacer. Lo que crees no tener es lo que te capacitará para conseguirlo. Lo que sientes respecto a lo que te falta es justo lo que tienes que ofrecer y con lo que has de conectar”.

14 de diciembre de 2011

Hans Zimmer

Hans Florian Zimmer (nacido el 12 de septiembre de 1957) es un alemán de cine , compositor y productor musical. Ha compuesto música para más de 100 películas, entre las cuentas de la película aclamada por la crítica de El Rey León (1994), Crimson Tide (1995), La delgada línea roja (1999), Gladiator (2000), The Dark Knight (2008) y Origen ( 2010).
 
Zimmer pasó la primera parte de su carrera en el Reino Unido antes de pasar a la Estados Unidos . Él es el jefe de la división de música de cine en DreamWorks estudios, y trabaja con otros compositores a través de la empresa que él fundó, Producciones del mando a distancia . 
Obras de Zimmer se caracterizan por la integración de musica electronica con sonidos tradicionales de orquesta arreglos. Ha recibido cuatro premios Grammy , dos Globos de Oro , un premio Classical Brit y un premio de la Academia . También fue nombrado en la lista de 100 mejores genios vivos, publicado por The Daily Telegraph .
Zimmer nació en Frankfurt am Main , Alemania . Cuando era un niño, vivió en Königstein-Falkenstein , donde tocaba el piano en casa, pero tenía clases de piano sólo brevemente como no le gustaba la disciplina de las clases formales. Se trasladó a Londres cuando era un adolescente, donde asistió a Hurtwood Casa . escuela. En una entrevista con la cadena de televisión alemana ZDF en 2006, comentó: "Mi padre murió cuando yo era apenas un niño, y me escapé de alguna manera en la música y la música ha sido mi mejor amigo".  Zimmer comenzó su carrera tocando los teclados y sintetizadores . Él trabajó con The Buggles , una nueva ola banda se formó en 1977 con Trevor Horn , Geoff Downes y Bruce Woolley . Zimmer se puede ver brevemente en The Buggles video musical "para el tema de 1979" Video Killed the Radio Star ". Después de trabajar con The Buggles, él comenzó a trabajar para el grupo italiano Krisma , una nueba banda se formó en 1976 con Maurizio Arcieri y Moser Christina. Era un sintetizador presentó para el tercer álbum de Krisma, Cátodo mamá. También ha trabajado con la banda Helden (con Warren Cann de Ultravox ). Tanto Zimmer (en los teclados) y Helden (en batería), fueron invitados a formar parte del grupo español Mecano para una actuación en directo en Segovia (España ) en 1984. Dos canciones de este concierto se incluyeron en el " Mecano: En Concierto "álbum lanzado en 1985 sólo en España. En 1980, Zimmer co-produjo un single, " La Historia De La Parte 1 del mundo , "con y para la banda de punk del Reino Unido The Damned ", El Álbum Negro", que se incluyó también en su versión LP de 1980, y llevó a la descripción de sus esfuerzos como "sobre-producido por Hans Zimmer."
 
Un punto de inflexión en la carrera de Zimmer se produjo con la película de 1988 Rain Man .  Hollywood director Barry Levinson.Rain Man fue nominada a un Premio de la Academia en 1989, y la película ganó cuatro premios Oscar incluyendo Mejor pelìcula.
En la década de 2000, Zimmer ha compuesto partituras para películas de Hollywood superventas Gladiator (2000), Caída del Halcón Negro y Hannibal (2001), El último samurai (2003), El Código Da Vinci (2006) The Simpsons Movie (2007), y los ángeles y Demonios (2009). Mientras estaba escribiendo la banda sonora de El último samurai, Zimmer consideró que su conocimiento de la música japonesa era muy limitada. Empezó a hacer una investigación exhaustiva, pero cuanto más estudiaba, menos él sentía que él sabía. Por último, Zimmer tomó lo que había escrito a Japón para la retroalimentación y se sorprendió cuando se le preguntó cómo sabía tanto de música japonesa. En octubre de 2000, Zimmer interpretada en directo en concierto por primera vez con una orquesta y coro en el Festival de Cine de Flandes 27a Internacional de Gante .En diciembre de 2010, Zimmer recibió una estrella en el Hollywood Walk of Fame . Él dedicó el premio a su publicista y amigo de largo plazo Ronni Chasen , quien fue asesinado a balazos en Beverly Hills el mes anterior. Zimmer también está componiendo la banda sonora de The Dark Knight Rises , la última entrega de Christopher Nolan, Batman trilogía. La película tiene previsto su lanzamiento en julio de 2012.
Zimmer vive en Los Angeles con su esposa Suzanne, y tiene cuatro hijos.