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19 de octubre de 2011

Emili Duró, un optimista sobrenatural

En les seves conferències, Emili Duró parla de com millorar el nostre "coeficient d'optimisme" i explica la seva experiència personal per motivar els qui l'escolten. El seu no és un optimisme irreflexiu o utòpic. Amb la vehemència i expressivitat que el caracteritzen, es declara un pessimista sense concessions. El secret és valorar el que tenim i no deixar-nos endur per les emocions destructives. Emili Duró diu que és imprescindible viure el present, lluitar per començar cada nou dia com si fos el millor del que ens queda de vida.



25 de abril de 2010

TERRAQUEOS

Earthlings es un documental que trata acerca de la absoluta dependencia de los humanos para con los animales no humanos usados como mascotas, comida, vestimenta, entretenimiento e investigación científica, así como acerca de nuestra total falta de respeto a estos nuestros “proveedores”. La película en su versión original está narrada por el actor nominado al Oscar Joaquin Phoenix (Gladiador) y la banda sonora es del aclamado músico Moby.

19 de febrero de 2010



¿Los individuos humanos son los principales artífices de la sociedad y su historia?

Según Berger y luckmann el hombre es un producto social y la sociedad un producto humano, por lo que los individuos forman parte de una sociedad determinante, poreso es la sociedad y su historia quien hace al individuo y no al contrario.

Cuando halamos de producto social nos recerimos a que hemos sido socializados en la cultura de nuestro medio social interiorizando los valores, normas, símbolos, ideas y creencias, obteniendo pautas de comportamiento que nos distingue de otras sociedades y culturas.

Estas diferencias culturales existentes nos hace pensar que los individuos humanos no son los artífices de la sociedad y su historia ya que nos adaptamos al seno de cada sociedad indenticicandonos de una manera u otra.

De otro modo podríamos decir que el ser humano como sujeto, tiene la capacidad de trasformar su realidad, la creatividad de innovar, de manera que apropiándose de conocimientos y desarrollándolos, nos planteamos que pueda ser, (desde el punto de vista pedagógico como que no hay sociedad sin sujeto) este el artífice de la sociedad y su historia ya que teniendo estas capacidades, son los sujetos los que van trasformando su medio y la sociedad, aun estando influenciados por la sociedad donde se han desarrollado.

Para terminar reflexionaremos pensando si la acción individual y su expresión, va moldeando e introduciendo nuevos elementos y significados desde su realidad que influya en la sociedad, de manera que esta sujeta a la fuerza que pueda tener las individualidades encunado a las relaciones de poder en aquella sociedad.

11 de febrero de 2010

EL ARTE COMO ANSIA DE LO IDEAL
Por Andrei Tarkovski

Antes de entrar en problemas específicos del cine me parece importante exponer mis ideas sobre el arte. ¿Para qué existe el arte? ¿A quién le hace falta? ¿Hay alguien a quien le haga falta? Cuestiones que se plantea no sólo el artista, sino también cualquier persona que recibe o "consume" el arte, como se suele decir con una palabra que desgraciadamente desenmascara con crueldad la relación arte-público en el siglo XX.

A cualquiera, pues, le afecta esta cuestión y cualquiera que tenga que ver con el arte intenta darle una respuesta. Alexander Blok decía que "el poeta crea la armonía partiendo del caos"... Pushkin atribuía al poeta dones proféticos... Cada artista está determinado por leyes absolutamente propias, carentes de valor para otro artista.

En cualquier caso, para mí no hay duda de que el objetivo de cualquier arte que no quiera ser "consumido" como una mercancía consiste en explicar por sí mismo y a su entorno el sentido de la vida y de la existencia humana. Es decir: explicarle al hombre cuál es el motivo y el objetivo de su existencia en nuestro planeta. O quizá no explicárselo, sino tan sólo enfrentarlo a este interrogante.

Comencemos por lo más general: la función indiscutible del arte, en mi opinión, está enlazada con la idea del conocimiento, de aquella forma de efecto que se expresa como conmoción, como catarsis. Desde el momento en que Eva comió la manzana del árbol de la ciencia, la humanidad está condenada a buscar perennemente la verdad.

Es sabido que Adán y Eva en un principio se dieron cuenta de que estaban desnudos y se avergonzaron. Se avergonzaron porque comprendieron y entonces entraron en el camino del conocimiento mutuo, placentero. Comenzó así un camino que no tendría fin. Es comprensible la tragedia de quienes del feliz desconocimiento fueron lanzados a los hostiles e inaprensibles campos de lo mundano.

"Ganarás el pan con el sudor de tu frente..."

Así apareció el hombre, "cima de la creación", sobre la tierra y se hizo dueño de ella. El camino que recorrió desde entonces se suele denominar evolución. Un camino que a la vez es el tormentoso proceso de autoconocimiento del hombre.


Nostalgia (Nostalgya) (Ностальгия) (1983).

En cierto sentido, el hombre va conociendo de forma siempre nueva la naturaleza de la vida y de su propio ser, sus posibilidades y objetivos. Por supuesto que para ello se sirve también de la suma de los conocimientos humanos ya existentes. Pero aun así el autoconocimiento ético-moral sigue siendo la experiencia clave de cada persona, una experiencia que tiene que hacer siempre de nuevo él solo. Una y otra vez, el hombre se pone en relación con el mundo movido por el atormentador deseo de apropiarse de él, de ponerlo en consonancia con ese su ideal que ha conocido de forma intuitiva. El carácter utópico, irrealizable, de ese deseo es fuente perenne de descontento del hombre y del sufrimiento por la insuficiencia del propio yo.

El arte y la ciencia son, pues, formas de apropiarse del mundo, formas de conocimiento del hombre en camino hacia la "verdad absoluta".

Pero ahí se terminan los puntos que tienen en común esas dos expresiones del espíritu humano creador, insistiendo en que ese espíritu creador tiene que ver no sólo con descubrir, sino efectivamente con crear. Aquí, en este momento, lo que interesa es la diferencia radical entre la forma científica y la forma estética de conocer.

En el arte, el hombre se apropia de la realidad por su vivencia subjetiva. En la ciencia, el conocer humano sigue los peldaños de una escalera sin fin, en la que siempre hay conocimientos nuevos sobre el mundo que sustituyen a los antiguos. Es, pues, un camino gradual con ideas que se van sustituyendo unas a otras en secuencia lógica por los conocimientos objetivos más detallados. Por el contrario, el conocimiento y el descubrimiento artísticos surgen cada vez como una imagen nueva y única del mundo, como un jeroglífico de la verdad absoluta. Se presentan como una revelación, como un deseo del artista, un deseo apasionado que refulge repentinamente, un deseo de acogida intuitiva de todas las leyes del mundo, de su belleza y su fealdad, de su humanidad y su crueldad, de su ser ilimitado y de sus límites. Todo esto, el artista lo reproduce en la creación de una imagen que de forma independiente recoge lo absoluto. Con ayuda de esta imagen se fija la vivencia de lo interminable y se expresa por medio de la limitación: lo espiritual, por lo material; lo infinito, por lo finito. Se podría decir que el arte es símbolo de este mundo, unido a esa verdad absoluta, espiritual, escondida para nosotros por la práctica positivista y pragmática.

Si una persona quiere adherirse a un sistema científico determinado, tiene que activar su pensamiento lógico, tiene que dominar un determinado sistema de formación y tiene que saber entender. El arte se dirige a todos, con la esperanza de despertar una impresión que ante todo sea sentida, de desencadenar una conmoción emocional y que sea aceptada. No quiere proponer inexorables argumentos racionales a las personas, sino transmitirles una energía espiritual. Y en vez de una base de formación, también en sentido positivista, lo que exige es una experiencia espiritual.


Solaris - Solaris (Solyaris) (Солярис) — (Basada en la obra de Stanisław Lem) (1972).

El arte surge y se desarrolla allí donde hay ese ansia eterna, incansable, de lo espiritual, de un ideal que hace que las personas se congreguen en torno al arte. El arte moderno ha entrado por un camino errado, porque a nombre de la mera autoafirmación ha abjurado de la búsqueda del sentido de la vida. Así, la llamada tarea creadora se convierte en una rara actividad de excéntricos, que buscan tan solo la justificación del valor singular de su egocéntrica actividad. Pero en el arte no se confirma lo individualidad, sino que éste sirve a otra idea, a una idea más general y más elevada. El artista es un vasallo que tiene que pagar los diezmos por el don que le ha sido concedido casi como un milagro. Pero el hombre moderno no quiere sacrificarse, a pesar de que la verdadera individualidad sólo se alcanza por medio del sacrificio. Nos estamos olvidando de ello y así perdemos también la sensibilidad para nuestra determinación como hombres.

Si hablamos de inclinarse hacia la belleza, de que la meta del arte, surgido por el ansia de lo ideal, es precisamente ese ideal, no quiero decir con ello que el arte debe evitar el "polvo" de lo terreno... Todo lo contrario: la imagen artística es siempre un símbolo, que sustituye una cosa por otra, lo mayor por lo menor. Para poder informarse de lo vivo, el artista presenta lo muerto, para poder hablar de lo infinito, el artista presenta lo finito. Un sustitutivo. Lo infinito no es materializable, tan sólo se puede crear una ilusión, una imagen.

Lo terrible está encerrado en lo bello, lo mismo que lo bello en lo terrible. La vida está involucrada en esa contradicción, grandiosa hasta llegar al absurdo, una contradicción que en el arte aparece como unidad armoniosa y dramática a la vez. La imagen posibilita percibir esa unidad, en la que todo se halla contiguo al resto, todo fluye y penetra en lo demás. Se puede hablar de la idea de una imagen, expresar su esencia con palabras. Es posible verbalizar, formular un pensamiento, pero esta descripción nunca le hará justicia. Una imagen se puede crear y sentir, aceptar o rechazar, pero no se puede comprender en un sentido racional. La idea de lo infinito no se puede expresar con palabras, ni siquiera se puede describir. Pero el arte proporciona esa posibilidad, hace que lo infinito sea perceptible. A lo absoluto sólo se accede por la fe y por la actividad creadora. Las condiciones imprescindibles para la lucha del artista hasta llegar a su propio arte son la fe en sí mismo, la disposición de servir y la falta de compromisos externos.

La creación artística exige del artista una verdadera "entrega de sí mismo", en el sentido más trágico de la palabra. Si el arte trabaja con los jeroglíficos de la verdad absoluta, cada uno de éstos es una imagen del mundo, incluido de una vez para siempre en la obra de arte. Y si el conocimiento científico y frío de la realidad es como un ir avanzando por los peldaños de una escalera sin fin, el conocer artístico recuerda un sistema infinito de esferas interiormente perfectas, cerradas en sí mismas. Las esferas pueden complementarse o contradecirse mutuamente, pero en ningún caso puede una sustituir a otra. Todo lo contrario: se enriquecen mutuamente y forman en su totalidad una esfera especial, más general, que crece hasta el infinito. Estas revelaciones poéticas, de validez eterna, con fundamento en sí mismas, dan testimonio de que el hombre es capaz de conocer y de expresar de quién es imagen.
Además, el arte tiene una función profundamente comunicativa, puesto que la comunicación interpersonal es uno de los aspectos fundamentales de la meta creativa. A diferencia de la ciencia, la obra de arte tampoco persigue un fin práctico de importancia material. El arte es un metalenguaje, con cuya ayuda las personas intentan avanzar la una en dirección a la otra, estableciendo comunicaciones sobre sí mismas y adoptando las experiencias ajenas. Pero tampoco esto hace una ventaja práctica, sino por la idea del amor, cuyo se da en una capacidad de sacrificio enteramente contrapuesta al pragmatismo. Sencillamente, no puedo creer que un artista esté en condiciones de crear sólo por motivos de "autorrealización». La autorrealización sin la mutua comprensión carece de sentido. La autorrealización en nombre de una unión espiritual con los demás es algo atormentador, que no aporta ningún provecho y que en definitiva exige grandes sacrificios de uno mismo. ¿Pero es que no compensa escuchar el propio eco?

Pero quizá la intuición aproxime el arte y la ciencia, estas dos formas de apropiación de la realidad a primera vista tan contradictorias. Es indudable que la intuición en ambos casos juega un papel importante, aunque naturalmente sea algo más propio dentro de la creación poética que de la ciencia.

También el concepto de comprender designa en cada esfera algo totalmente distinto. El comprender en sentido científico significa estar de acuerdo a nivel lógico, de la razón, es un acto intelectual, emparentado con la demostración de un teorema. El comprender una imagen artística significa, por el contrario, recibir la belleza del arte a un nivel emocional, en algunos casos incluso "supra"-emocional.

La intuición del científico, por el contrario, es un sinónimo del desarrollo lógico incluso en los casos en los que aparece como una luz, como una inspiración. Y esto es así porque las variantes lógicas, sobre la base de informaciones dadas, no conectan continuamente con el principio, sino que se perciben como un proceso natural, no como una nueva etapa. Esto quiere decir que el salto consciente en el pensamiento lógico se basa en el conocimiento de las leyes de un campo científico determinado. Y aunque parezca que el descubrimiento científico es una consecuencia de la inspiración, la inspiración del sabio nada tiene que ver con la del poeta. El nacimiento de una imagen artística -una imagen única, cerrada, creada y existente a otro nivel, a un nivel no intelectual- no puede ser explicado por medio de un proceso empírico de conocimiento con ayuda del intelecto. Sencillamente, hay que ponerse de acuerdo en la terminología.
Cuando un artista crea su imagen, está asimismo superando su pensamiento, que es una nada en comparación con la imagen del mundo captada emocionalmente, imagen que para él es una revelación. Pues el pensamiento es efímero, y la imagen, absoluta. Por eso se puede hablar de un paralelismo entre la impresión que recibe una persona espiritualmente sensible y una experiencia exclusivamente religiosa. El arte incide sobre todo en el alma de la persona y conforma su estructura espiritual.

El poeta es una persona con la fuerza imaginativa y la psicología de un niño. Su impresión del mundo es inmediata, por mucho que se mueva por las grandes ideas del universo. Es decir, no "describe" el mundo, el mundo es suyo.

Condición imprescindible para la recepción de una obra de arte es el estar dispuesto y ser capaz de tener confianza, fe, en un artista. Pero en ocasiones resulta difícil superar el grado de incomprensión que nos separa de una imagen poética perceptible exclusivamente por el sentimiento. Lo mismo que en el caso de la fe verdadera en Dios, también esta fe presupone una actitud interior especial, un potencial específico, puro, espiritual.

En este punto, a veces uno recuerda la conversad Stavrogin y Schatov en Los demonios de Dostoievski:

"Sólo quiero saber si usted mismo cree en Dios o no". Nikolai Vsevolodovich le miró con severidad.

"Yo creo en Rusia y en su ortodoxia... Yo creo en el Cuerpo de Cristo... Yo creo que su retorno se dará en Rusia...Creo", tartamudeó Schatov fuera de sí.

"Y, ¿en Dios? ¿En Dios?"

"Yo... creeré en Dios". "
¿Qué se puede añadir? De forma absolutamente genial se ha recogido aquí esa confusa situación anímica, ese empobrecimiento interior, esa incapacidad, que cada vez se va convirtiendo en irremisible característica del hombre moderno, al que se puede calificar de impotente en su interior.


Stalker (Cталкер) (también conocida como La Zona en algunos países de habla hispana; con guión de Arkadi y Borís Strugatski), a partir de su relato Pícnic a la vera del camino (1979).


Lo bello queda oculto a los ojos de aquellos que no buscan la verdad. Precisamente el vacío interior de quien percibe el arte y lo juzga sin estar dispuesto a reflexionar sobre el sentido y la finalidad de la existencia de éste, ese vacío seduce la cuenta y lleva a una fórmula vulgar y simplista, al "¡No gusta!! o "¡No interesa!" Un argumento fuerte, pero es el argumento de quien ha nacido ciego e intenta describir un arco iris. Queda absolutamente sordo al padecimiento que sufre un artista para comunicar a los demás la verdad que experimenta en ello.
Pero, ¿qué es la verdad?

Una de las características más tristes de nuestro tiempo es, en mi opinión, el hecho de que hoy en día una persona corriente queda definitivamente separada de todo aquello que hace referencia a una reflexión sobre lo bello y lo eterno. La moderna cultura de masas-una civilización de prótesis-, pensada para el "consumidor", mutila las almas, cierra al hombre cada vez más el camino de las cuestiones fundamentales de su existencia, hacia el tomar conciencia de su propia identidad como ser espiritual. Pero el artista no puede, no debe permanecer sordo ante la llamada de la verdad, que es lo único capaz de determinar y disciplinar su voluntad creadora. Sólo así se obtiene la capacidad de transmitir su fe también a otros. Un artista sin esa fe es como un pintor que hubiera nacido ciego.

Sería falso decir que un artista "busca" su tema. El tema va madurando en él como un fruto y le impulsa hacia la configuración. Es como un parto. El poeta nada tiene de lo que pudiera estar orgulloso. No es dueño de la situación, sino su vasallo, su servidor; la creatividad es para él la única forma de vida posible, y cada una de sus obras supone un acto al que no se puede negar libremente. La sensibilidad para la necesidad de ciertos pasos lógicos y para las leyes que los rigen sólo aparece cuando existe la fe en un ideal; sólo la fe apoya el sistema de las imágenes (o, lo que es lo mismo, el sistema de la vida).

El sentido de la verdad religiosa se da en la esperanza. La filosofía busca la verdad determinando los límites de la razón humana, el sentido del actuar y de la vida humanos (y esto es válido incluso en el caso del filósofo que llega a la conclusión de que el actuar y la existencia humanos carecen de sentido).

Al contrario de lo que se suele suponer, la determinación funcional del arte no se da en despertar pensamientos, transmitir ideas o servir de ejemplo. La finalidad del arte consiste más bien en preparar al hombre para la muerte, conmoverle en su interioridad más profunda.
Cuando el hombre se topa con una obra maestra, comienza a escuchar dentro de sí la voz que también inspiró al artista. En contacto con una obra de arte así, el observador experimenta una conmoción profunda, purificadora. En aquella tensión específica que surge entre una obra maestra de arte y quien la contempla, las personas toma conciencia de los mejores aspectos de su ser, que ahora exigen liberarse. Nos reconocemos y descubrimos a nosotros mismos: en ese momento, en la inagotabilidad de nuestros propios sentimientos.

Una obra maestra es un juicio -en su validez absoluta- perfecto y pleno sobre la realidad, cuyo valor se mide por el grado en que consiga expresar la individualidad humana en relación con lo espiritual.

¡Qué difícil es hablar de una gran obra! Sin duda, además de un sentimiento muy general de armonía, existen otros criterios claros que nos permiten descubrir una obra maestra dentro de la masa de otras obras. Además, el valor de una obra maestra es relativo, en relación con el que lo recibe. Normalmente se cree que la importancia de una obra de arte se puede medir por la reacción de las personas frente a esta obra, por la relación que resulta entre ella y la sociedad. En términos generales, esto es cierto. Pero lo paradójico es la obra de arte, en ese caso, depende totalmente de quienes la reciben, de que esa persona sea capaz o incapaz de descubrir, de percibir lo que une la obra con el mundo en su totalidad y con una individualidad humana dada, que es el resultado de sus propias relaciones con la realidad. Goethe tiene toda la razón cuando dice que es tan difícil leer un libro como escribirlo. No puede existir una pretensión de objetividad del propio juicio, de la propia opinión. Cada posibilidad, aunque sea sólo relativamente objetiva, de un juicio está condicionada por una variedad de interpretaciones. Y si una obra de arte tiene un valor jerárquico a los ojos de la masa, de la mayoría, esto suele ser el resultado de circunstancias casuales y resulta por ejemplo del hecho de que aquella obra de arte tuvo suerte con quienes la interpretaron. Por otra parte, las afinidades estéticas de una persona en muchos casos dicen mucho más sobre la propia persona que sobre la obra de arte en sí.
Quien interpreta una obra de arte, normalmente centra su atención en un campo determinado para ilustrar en él su propia posición, pero en muy pocas ocasiones parte de un contacto emocional, vivo, inmediato, con la obra de arte. Para una recepción así, pura, haría falta una capacidad fuera de lo común para llegar a un juicio original, independiente, "inocente" -por llamarlo de algún modo-; pero el hombre normalmente busca confirmación de la propia opinión en el contexto de ejemplos y fenómenos que ya conoce, por lo que juzga las obras de arte por analogía con sus ideas subjetivas o con experiencias personales. Por otro lado, la obra de arte cobra, gracias a la multiplicidad de los juicios que sobre ella se emiten, una vida cambiante, variopinta, se enriquece, y así llega a obtener una cierta plenitud de vida. "... Las obras de los grandes poetas aún no han sido leídas por la humanidad -sólo los grandes poetas son capaces de leerlas-. Las masas, sin embargo, las leen como si leyeran las estrellas...; si hay suerte, como astrólogos, pero no como astrónomos. A la mayoría de las personas se les enseña a leer sólo para su propia comodidad, como si se les enseñara a contar para que puedan comprobar las cuentas y no ser engañados. Pero del leer como noble ejercicio intelectual no tienen idea; además, sólo hay una cosa que se pueda llamar leer en el más alto sentido de la palabra: no aquello que nos adormece narcotizando nuestros más altos sentimientos, sino aquello a lo que hay que acercarse de puntillas, aquello a lo que dedicamos nuestras mejores horas de vigilia".

Así decía Thoreau en una página de su maravilloso Walden.

Lo bello, lo pleno en el arte, la maestría se produce, en mi opinión, cuando ni en las ideas ni en la estética se puede entresacar o destacar algo sin que sufra la totalidad. En una obra maestra es imposible preferir determinadas partes a otras. Es imposible "tomar de la mano" a su creador a la hora de formular los objetivos y las funciones que van a tener valor definitivo. En este sentido, Ovidio escribía que el arte consiste en que uno no lo perciba, y Engels decía: "Cuanto más escondidas estén las intenciones del autor, tanto mejor para el arte..."


De modo muy similar a cualquier organismo, también el arte vive y se desarrolla en la pugna entre elementos contrapuestos. En este campo, las partes contrarias se entremezclan y van perpetuando la idea casi hasta el infinito. Esta idea, que hace de una obra arte, se esconde en el equilibrio de las contradicciones que la constituyen. Por ello, una "victoria" definitiva sobre la obra de arte, la claridad inequívoca de su sentido y sus funciones es imposible. Por este motivo decía Goethe que una obra de arte es tanto más elevada cuanto más inaccesible es a un juicio.
Una obra de arte es un espacio cerrado, ni demasiado ni caliente en exceso. Lo bello es el equilibrio entre las partes. Lo paradójico es que una creación de esta clase desata asociaciones cuanto más perfecta es. Lo perfecto es algo único. O está en condiciones de producir una cantidad prácticamente infinita de asociaciones, lo que al fin y al cabo es lo mismo.


Fuente: Andrei Tarkovsky, Esculpiendo en el tiempo, Madrid, Editorial Rialp, pp. 59-69, 1991.

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15 de enero de 2010

Entrevista a Joaquín Sabina y José Saramago
El periodista Juan Ramón Lucas, entrevista en el programa de RTVE "En noches como ésta" a dos invitados muy especiales: Joaquín Sabina y José Saramago.

28 de noviembre de 2009

Faltar al respeto

De Inciclopedia



Este artículo es una burla descarada de Ud.
Si tiene el ego demasiado grande como para reírse de sí mismo,
 y váyase a freír espárragos.
Faltar al respeto consiste en decirle a usted que es un hijo de perra, pero no se altere, es sólo un ejemplo práctico porque más que un hijo de perra, usted es un hijo de la gran puta. Otra vez, es una forma de hablar para que usted comprenda mejor el concepto. Y descuide, le daremos los ejemplos que necesite hasta que esa cabezota hueca lo asimile.

Mire su correo, a lo mejor tiene una carta esperándole.


Historia 

Suba al coche y pídale a su madre que le explique el concepto de faltar el respeto.
Seguramente usted es un ignorante o algo mucho peor, tal vez usted crea que esto es Wikipedia y que un artículo de este tipo no debería existir. Pues está equivocado, puede que tarde una hora en leer este artículo o si tiene suerte, puede que alguien se lo lea en voz alta por usted, por lo que no se preocupe porque va a ser muy corto, como su coeficiente intelectual.
Básicamente, un señor de la antiguedad se dio cuenta de que no se tenía porque tratar respuetuosamente a todo el mundo. Está bien compartir con el vecino la yesca y el pedernal, ayudarle a sacrificar al ganado y si se precia, regalarle algo para su cumpleaños. Pero, y siempre hay un pero, existtían vecinos que creían que era mucho mejor prenderle fuego al monte para tenerlo siempre a mano, agenciarse el ganado ajeno por error u olvidarse de los cumpleaños de los demás. Ante la aparición de estos indeseables —como es su caso— se vio la necesidad de propinarles el mayor cúmulo de descalificaciones posibles. E incluso, pensaron que más que descalificaciones, algunos merecerían la muerte —como cierto lector que no vamos a mencionar...—, otros una simple paliza, que los dejara en coma unos meses, para que los demás pudieran descansarán de su inmensa estupidez.
Más tarde, con la invención de la imprenta moderna por parte de Johannes Gutenberg propició que se le pudiera faltar el respeto a la gente en masa. Que su mejor amigo vaya diciendo que a usted le huele mal el aliento —¡Oh, por favor! No se acerce tanto al monitor— no tiene demasiada importancia, ahora bien, que se gasta 60.000 escudos de oro para editar cinco mil ejemplares de un libro lleno de descalficaciones sobre su persona traducidas a varios idiomas y los reparta por todo el continente, sinceramente, puede que a algunos les parezca que se les haya faltado al respeto. En su caso, no tenemos porque gastarnos nada ya que decirlo por Internet es prácticamente gratis.

Modos de faltar el respeto 


Señalando los defectos físicos 

El modo más primitivo de faltar al respeto. Seguro que lo usa cuando tiene delante suya a alguien más horrible que usted o cuando pasea enfrente de un espejo . Se basa en el principio de que todos los seres humanos se quieren a sí mismos, incluso usted. Por lo que si el querido lector de este artículo es gordo y se le llama gordo a su cara se estaría menoscabando a su persona por los defectos físicos. Por cierto, gordo de mierda, haga un poco de ejercicio.

Recordando algún fallo cometido 



Hay quien se falta el respeto a sí mismo.
¿Recuerda aquel día que cometió un fallo en público y todo el mundo estuvo meses riéndose cada vez que lo recordaba alguien? ¿Aún cree que se olvidaron? Craso error. Justo en estos instantes unas sonoras carcajadas se escuchan a su espalda. Son ellos y se están riendo de usted junto a los autores de este artículo. Una forma mucho más sofisticada consiste en grabarle cometiendo esa tontería (como una caída en picado aterrizando con los incisivos) y subirlo a Youtube.

Insultar la nación 

Insultar el país de alguien es una de las maneras más fáciles y divertidas de faltarle el respeto a alguien. Explotando los estereotipos se puede llegar a hacer mucho daño. Las francesas son peludas, los italianos son todos clones de Mario. Y el país de seguro que es una república bananera llena de feos analfabetos. Eso sí, procure no hacerlo en el mismo país, porque puede que hasta la policía ayude a lincharle.

Menosprecio racial o étnico 

El ser humano puede visualizar una paleta de colores de más de 16 millones de tonalidades. Esta capacidad de discriminación visual nos ha servido durantes milenios para desarrollar un odio hacia la gente que no comparte nuestros mismos porcentajes de melanina en la dermis. Pero también habría que añadir la capacidad humana de asimilación cultural del grupo como algo propio, tachando lo externo como malo, peor o muy deficiente. No se preocupe, desconocemos a que raza pertenece usted, incluso desconocemos su grupo étnico o la religión que profesa. Pero sea cual sea, usted es inferior, su Dios es falso y su cultura es primitiva.

¿Sabía qué... 

  • ...los autores de este artículo también son unos idiotas aunque algo menos que usted?
  • ...los autores de este artículo en ningún momento quisieron ofenderle porque en realidad lo que buscaban era que se enojase?
  • ...los autores de este artículo se sienten muy tristes por haberle insultado?
  • ...usted es realmente idiota si se piensa que lo anterior era verdad?
  • ...usted no es que sea realmente idiota sino que es sumamente idiota si cree que todo esto va en serio?

8 de noviembre de 2009

Redes

Redes - Ser feliz es cuestión de voluntad
Entre los 3 y los 6 años se producen cambios radicales en la vida de un niño. A esa edad empieza a tener sentido para él el futuro y aprende a controlar en una cierta medida sus impulsos. Aunque no todos los niños tienen la misma destreza en el autocontrol.
Hace más de 40 años, el psicólogo Walter Mischel se propuso medir científicamente la fuerza de voluntad en un grupo de niños y observar cómo esta habilidad podía influir en la evolución hacia la edad adulta.
Eduardo Punset visitó a Mischel en su despacho de la Universidad de Columbia, donde discutieron de la importancia de esos primeros años en la felicidad futura.



18 de octubre de 2009

Zeitgeist

Zeitgeist es un documental escrito, dirigido y producido por Peter Joseph el año 2007, que tuvo una amplia difusión por Internet, en la web del proyecto y mediante Google Video; aunque fue grabado originalmente en inglés, es posible descargarlo del sitio web oficial con subtítulos en español. Al no haberse distribuido por los canales convencionales, no existen datos fiables acerca de cuánta audiencia ha tenido, pero el director del video afirma que los documentales Zeitgeist han sido vistos por cincuenta millones de personas en todo el mundo desde su publicación gratuita en Google Video en la primavera de 2007.

El documental está estructurado en tres partes. La primera es una exposición del cristianismo como un mito, un híbrido astrológico-literario. Este mito, argumenta Joseph, constituye el terreno abonado sobre el que pueden funcionar nuevos mitos en los que las masas crean ciegamente y así ser manejados con mayor facilidad. La segunda parte, analizando los atentados del 11-S, expone el funcionamiento de la propaganda y adoctrinación mediática, logrando que los propios ciudadanos acepten ser más controlados por sus gobiernos pese a que eso suponga una reduccion de sus libertades. La tercera sección habla sobre la política y economía global, enfocándose en el monopolio del dinero (junto a la especulación financiera) y el gasto militar.

Primera parte: La historia más grande jamás contada                                            

Horus y Jesús son presentados en el documental como mesías solares.
En la primera parte del documental, Joseph describe las similitudes que encuentra entre los mitos de distintas religiones antiguas con el cristianismo. Para ello, compara elementos extraídos de la Biblia y de la posterior tradición Católica Romana con descripciones de dioses de otras civilizaciones anteriores al cristianismo, principalmente de la mitología egipcia, llegando a la conclusión de que la figura de Jesus es una copia de diversos mitos heredados de dichas religiones.

Segunda parte: Todo el mundo es un escenario

En este capítulo Joseph afirma que los ataques del 11S en Nueva York y los atentados del 7 de julio del 2005 en Londres fueron en realidad perpetrados por algún grupo de poder de EEUU. Según el autor, se trataría de una operación de bandera falsa encaminada a conseguir el beneplácito de la sociedad estadounidense para iniciar las reformas necesarias que permitirían el comienzo de una serie de invasiones de puntos estratégicos como son Afganistán, Iraq e Irán.

Tercera parte: No prestes atención a los hombres detrás de la cortina 

En el último capitulo Joseph enhebra una teoría que detalla la abolición del Banco Central de EE.UU y el nacimiento de la Reserva Federal, la evolución del sistema monetario y por último los supuestos fines de los que denomina los hombres detrás de la cortina, un supuesto grupo organizado de poder formado por las grandes fortunas mundiales. Según Joseph, sus objetivos irían desde la creación de la Unión Norteamericana y la implantación de chips RFID en todas las personas del planeta, hasta la declaración de un gobierno mundial.

25 de septiembre de 2009